El calentamiento global es un hecho innegable y una de sus consecuencias es el efecto “isla de calor” en entornos urbanos, lo que requiere adaptarse a temperaturas cada vez mayores. Aunque hay numerosos espacios acondicionados, los refugios climáticos tienen la particularidad de no estar vinculados al consumo: son lugares abiertos que comparten su confort térmico, destinados especialmente a las personas más vulnerables al calor, pero abiertos a toda la ciudadanía.
A través del refugio y de las actividades paralelas organizadas alrededor, el Círculo comienza una reflexión sobre la emergencia climática, que protagonizará su programación durante los próximos meses. Exposiciones, ciclos de cine, conferencias, debates y recitales de poesía ayudarán en la búsqueda de soluciones a uno de los problemas más urgentes que enfrentamos hoy.
«Este refugio es un espacio para habitar, pero también un discurso de acción y de esperanza. Nos gustaría que la ciudadanía saliera de aquí ilusionada y con ganas de transformar la realidad», expresó Valerio Rocco Lozano, director del Círculo de Bellas Artes, en la rueda de prensa de presentación del proyecto.
«Es el inicio de lo que será nuestro Otoño Climático, con una programación vertebrada por exposiciones, diálogos, ciclos de cine y más, a partir de la idea del #PlanetaC, el planeta de la cultura, la crítica y la ciencia», añadió.
“Esta es una iniciativa descomunal, tanto para el barrio como por su significado. Para nosotros es fundamental la lucha contra el cambio climático; de hecho, fuimos el primer banco en emitir un bono verde», explicó Juan Antonio Peña, director de banca de instituciones de CaixaBank.
Por su parte, Pilar Suárez-Inclán, directora de comunicación institucional y RSE de Reale Seguros, recordó que «hay que luchar contra el cambio climático y cuidar la casa en la que vivimos, que es este planeta. Necesitamos ciudades y comunidades sostenibles y amables».
El Salón de Baile es el corazón del refugio. Se trata de 800 m² convertidos en una acogedora plaza, con instalaciones y mobiliario diseñados por Basurama en colaboración con Germinando y más de 300 plantas prestadas por el Vivero de Estufas del Retiro. Además, la activación sonora “Permanencia Vegetal”, desarrollada específicamente para este espacio por la artista Sayaka Fujio, de la Escuela SUR, acompañará cada día a los visitantes. La instalación parte de la idea de interconexión entre las especies que compartimos un mismo ecosistema, incluso uno en crisis. También se ha contado con las colaboraciones del estudio de diseño Fábrica de Texturas y con Ajedrez en el Parque.
El refugio cuenta con espacios de trabajo y relajación, fuentes de agua, rincones de ajedrez y lectura, y una guardería de plantas, donde se podrán dejar las plantas durante las vacaciones, al cuidado de un equipo de profesionales que se ocuparán de su riego y mantenimiento.
El refugio se complementa con una serie de actividades paralelas para todos los públicos. Una de ellas será Vibra-tó, un concierto didáctico y divertido donde músicos-pedagogos multiinstrumentistas hacen magia con composiciones propias y melodías del folklore mundial, usando instrumentos insólitos y materiales reciclados. El concierto tendrá lugar el sábado 13 de julio a las 12 horas.
También el sábado 13 abrirá Repair Café (de 11 a 13 horas), un espacio en el que los visitantes encontrarán herramientas y materiales para arreglar objetos como pequeños electrodomésticos, con la ayuda de expertos en reparaciones. “Cuentos valientes: mujeres que hicieron historia”, el club de lectura “Me refugio entre PAPELES” y sesiones de Ecosofía son otras actividades que se desarrollarán en las próximas semanas. El programa completo se puede consultar en la página web del Círculo.
El refugio climático del Círculo de Bellas Artes cuenta con el patrocinio de CaixaBank y la colaboración de Fundación Reale y el Ayuntamiento de Madrid.